Pollo al horno con limón y hierbas: 5 secretos irresistibles -

Pollo al horno con limón y hierbas: 5 secretos irresistibles

¿Sabes qué plato nunca falla en mi casa? El pollo al horno con limón y hierbas. Es ese tipo de receta que parece simple, pero que cuando la pruebas, ¡wow! Te transporta directo al Mediterráneo. Desde la primera vez que lo preparé, me enamoré de cómo el limón fresco y esas hierbitas aromáticas transforman completamente un humilde pollo en algo espectacular.

Pollo al horno con limón y hierbas servido en plato con rodajas de limón y romero fresco

Mi amor por este plato viene de un viaje a Grecia que hice hace años. En un pequeño restaurante familiar, probé por primera vez un pollo con ese toque cítrico y herbáceo que me hizo cerrar los ojos de lo rico que estaba. Al volver, me obsesioné con recrear ese sabor en casa. Después de muchos intentos (algunos más exitosos que otros), encontré la combinación perfecta.

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Ingredientes para el pollo al horno con limón y hierbas

¡Ahora sí, vamos con lo bueno! Los ingredientes son la base de todo, y en este pollo al horno con limón y hierbas cada uno tiene su razón de ser. Te voy a contar exactamente lo que necesitas y por qué no puedes saltarte ni un detalle.

Para el pollo

  • 1 pollo entero (aproximadamente 1.5 kg): El tamaño importa, ¡no te pases ni te quedes corto! Un pollo de este peso queda perfecto: jugoso por dentro y con la piel bien crujiente.
  • 2 limones: Uno lo vamos a usar en rodajas (para meterlo dentro del pollo y alrededor) y el otro lo exprimiremos para ese jugo ácido que hace magia con las hierbas.
  • 3 cucharadas de aceite de oliva: El de buena calidad, por favor. Es lo que va a ayudar a que la piel quede doradita y deliciosa.
  • 4 dientes de ajo picados: No te asustes con la cantidad, cuando se hornean se vuelven dulces y le dan un sabor increíble al jugo que suelta el pollo.
  • 1 cucharada de romero fresco picado: Si puedes arrancarlo directamente de la planta, mejor. El romero seco no le llega ni a los talones al fresco en este plato.
  • 1 cucharada de tomillo fresco picado: Mi secreto es picarlo bien finito para que se distribuya mejor por todo el pollo.
  • 1 cucharadita de sal: Yo prefiero sal gruesa, pero si solo tienes fina, no hay problema.
  • ½ cucharadita de pimienta negra molida: Recién molida, por supuesto. La que viene ya molida en paquete pierde mucho aroma.

¿Ves? Nada demasiado complicado, pero cada ingrediente hace su trabajo. Cuando los combines, créeme, tu cocina va a oler como la de un restaurante italiano en plena Toscana. ¡Y lo mejor es que probablemente ya tienes casi todo en tu despensa!

Cómo preparar pollo al horno con limón y hierbas paso a paso

¡Manos a la obra! Preparar este pollo es más fácil de lo que piensas, pero hay unos truquitos que hacen toda la diferencia. Te voy a guiar paso a paso como si estuvieras en mi cocina, porque quiero que te quede tan rico como a mí.

1. Precalentar el horno

Lo primero es lo primero: enciende tu horno a 200°C (400°F). No te saltes este paso, ¡es clave! Un horno bien caliente es lo que nos va a dar esa piel dorada y crujiente que tanto nos gusta. Mientras se calienta, aprovecha para preparar todo lo demás.

2. Preparar el pollo

Saca el pollo de la nevera unos 20 minutos antes. Así se atempera y se cocinará más uniformemente. Lávalo bien por dentro y por fuera (esto es importante) y sécalo con papel de cocina hasta que quede bien seco. ¿Sabes por qué? ¡El agua es enemiga de la piel crujiente! Cuanto más seco, mejor quedará.

3. La mezcla mágica de hierbas

En un tazón, mezcla el aceite de oliva, el jugo de limón, el ajo picado, el romero, el tomillo, la sal y la pimienta. Revuélvelo bien con un tenedor hasta que quede una pasta aromática. Huele, ¿verdad? ¡Así sabes que va a quedar increíble!

4. Untar el pollo

Aquí viene lo divertido: con las manos limpias, unta esa mezcla por todo el pollo. No te cortes, métela incluso debajo de la piel (con cuidado de no romperla). Así los sabores penetran directamente en la carne. ¡Que quede bien cubierto por todos lados!

5. Los toques finales

Corta uno de los limones en rodajas gruesas y colócalas dentro de la cavidad del pollo y alrededor en la bandeja. Cuando se horneen, soltarán sus jugos y le darán un toque extra de sabor. ¡Queda precioso y huele aún mejor!

Pollo al horno con limón y hierbas, rebanado y servido con rodajas de limón y tomillo fresco

6. Al horno

Metemos el pollo en el horno ya caliente y lo dejamos unos 45 minutos. No lo cubras, queremos que esa piel quede perfecta. A mitad de cocción, puedes sacarlo y bañarlo con sus propios jugos para que no se seque.

7. Cómo saber si está listo

El tiempo es orientativo. Lo que realmente importa es que al pinchar la parte más gruesa del muslo con un cuchillo, los jugos salgan claros, no rosados. Si tienes termómetro, debe marcar unos 75°C en la parte más gruesa.

8. El descanso final

¡Resistamos la tentación! Saca el pollo del horno y déjalo reposar 10 minutos antes de cortarlo. Sé que es difícil esperar, pero créeme, este tiempo permite que los jugos se redistribuyan y la carne quede mucho más jugosa.

Y listo, ¡a disfrutar! Verás cómo el limón y las hierbas han hecho su magia. La piel queda doradita y crujiente por fuera, y la carne por dentro… ¡jugosísima! Ahora sí que puedes presumir de pollo al horno como los de los mejores restaurantes.

Pollo al horno con limón y hierbas decorado con rodajas de limón y ramitas de romero en un plato.

Consejos para el mejor pollo al horno con limón y hierbas

¿Quieres que te diga un secreto? Hacer un pollo al horno jugoso y lleno de sabor no es magia, ¡es pura técnica! Después de muchos intentos (y algunos pollos medio secos, lo admito), aprendí estos truquitos que hacen toda la diferencia. Presta atención, que te los cuento como si estuviéramos tomando un cafecito en mi cocina.

Marinar, marinar, marinar

Si tienes tiempo extra, ¡úsalo a tu favor! La mezcla de limón y hierbes puede hacer maravillas si dejas el pollo marinando en la nevera por lo menos una hora (o incluso toda la noche). Así los sabores penetran profundamente en la carne. Yo lo hago en una bolsa tipo ziploc, le echo la mezcla, cierro bien y lo voy moviendo de vez en cuando. ¡Te prometo que notarás la diferencia!

Hierbas frescas vs secas

Aquí no hay término medio: siempre frescas. El romero y tomillo secos pierden ese aroma intenso que hace especial este plato. ¿Un truco? Si solo tienes hierbas secas, úsalas pero reduce la cantidad a la mitad y machácalas entre tus dedos antes de mezclarlas para liberar sus aceites.

La piel crujiente perfecta

El santo grial de todo pollo asado, ¿verdad? Mis tres claves: 1) Secar MUY bien la piel con papel de cocina antes de sazonar (¡nada de humedad!), 2) No cubrir nunca el pollo mientras se hornea, y 3) Hornear los últimos 5 minutos con el grill del horno a máxima potencia para ese dorado perfecto. ¡Crujiente garantizado!

Temperatura ideal

Esto es crucial: nunca metas el pollo directo de la nevera al horno. Déjalo fuera al menos 20-30 minutos para que pierda el frío. Así se cocinará uniformemente sin quedarse crudo por dentro ni seco por fuera. Y cuando lo saques del horno, resiste la tentación de cortarlo inmediatamente. Esos 10 minutos de reposo permiten que los jugos se redistribuyan – ¡la paciencia se premia con un pollo ultra jugoso!

Un truco extra para los valientes

Si quieres llevar esto al siguiente nivel, separa con cuidado la piel del pollo (sin romperla) y unta directamente la mezcla de hierbas debajo. Así el sabor penetra directamente en la carne y la piel queda impecable por encima. ¡Lo aprendí de un chef italiano y desde entonces es mi movimiento secreto para impresionar a las visitas!

Ya ves, con estos pequeños detalles ese simple pollo al horno se transforma en una auténtica delicia mediterránea. No son pasos complicados, pero marcan la diferencia entre un plato bueno y uno que hace cerrar los ojos de gusto. Ahora cuéntame, ¿cuál de estos consejos vas a probar primero?

Variaciones del pollo al horn VIDho con limón y hierbas

Lo mejor del pollo al horno con limón y hierbas es que es una receta súper versátil. Yo juego mucho con ella dependiendo de la temporada o de lo que tenga en la nevera. Te voy a contar mis variaciones favoritas, esas que he ido probando a lo largo de los años y que siempre funcionan. ¡Vamos a darle un toque personal!

Cambia las hierbas según tu estado de ánimo

¿Sabes qué? El romero y el tomillo son clásicos, pero a veces me apetece cambiar las hierbas:

  • Oregano y albahaca: Para un toque más italiano. ¡Queda increíble con unos tomatitos cherry en la bandeja!
  • Salvia y laurel: Más terrosos y aromáticos, ideales para días fríos.
  • Eneldo y perejil: Si quieres algo más fresco y ligero.

Mi abuela siempre decía que las hierbas tienen que «hablar» contigo. Si hueles una mezcla y te hace cerrar los ojos de gusto, ¡esa es la correcta!

Juega con los cítricos

El limón es maravilloso, pero ¿por qué no experimentar?

  • Lima: Le da un toque más tropical y vibrante. Ideal para cenas de verano.
  • Naranja: Más dulce, combina genial con canela y clavo.
  • Limón y pomelo: Mi combinación favorita para sorprender invitados.

Un pequeño secreto: yo exprimo el jugo y también pongo la cáscara en trocitos (lavada bien, claro). ¡El aroma es espectacular!

Conviértelo en un asado completo

根本就e gusta añadir vegetales a la bandeja para hacer una comidaphotoc complete:

  • Patatas: Cortadas en gajos y untadas con la misma mezcla del pollo.
  • Zanahorias baby: Se caramelizan genial con los jugos.
  • Cebolla morada: En trozos grandes que se vuelven dulces al hornearse.
  • Calabacín: Mi añadido favorito en verano.

Todo se cocina juntico, absorbiendo los sabores del pollo. ¡Una maravilla! Y lo mejor es que sólo hay que lavar una bandeja.

Versión rápida con muslos o contramuslos

¿No tienes tiempo para un pollo entero? ¡No hay problema!

  • Usa muslos con piel y hueso (queda más jugoso)
  • Reduce el tiempo de horneado a 30-35 minutos
  • Pon las piezas más juntas para que no se sequen

Esta es mi salvación los días de semana. Preparo el doble y al día siguiente los desmenuzo para tacos o ensaladas.

Para los amantes de lo diferente

Cuando me siento aventurera, pruebo estas ideas:

  • Miel y mostaza: Añade 1 cucharada de cada una a la mezcla de hierbas.
  • Ajo negro: Sustituye el ajo normal, sabe más complejo y dulce.
  • Aceitunas y alcaparras: Para un toque mediterráneo intenso.

¿Ves cuántas posibilidades hay? Lo maravilloso de esta receta es que puedes adaptarla a lo que tengas a mano. Cada versión tiene su encanto y siempre queda delдимоза. ¡Déjate llevar rpór la inspiración!

Qué acompañar con pollo al horno con limón y hierbas

¡La parte más divertida! Un pollo al horno con limón y hierbas tan delicioso merece acompañantes a la altura. Te voy a contar mis combinaciones favoritas, esas que he ido perfeccionando con los años y que siempre hacen quedar bien hasta a los cocineros más novatos.

Patatas asadas: el clásico que nunca falla

¿Sabes qué hago casi siempre? Cortar patatas en gajos gruesos y echarlas en la misma bandeja del pollo unos 30 minutos antes de que termine la cocción. Se impregnan de esos jugos llenos de sabor y quedan doraditas por fuera, cremosas por dentro. Si quieres darles un toque extra, échales un poco de la mezcla de hierbas y limón antes de meterlas al horno. ¡Es como si estuvieran hechas para ir juntas!

Ensalada verde: frescura para balancear

Cuando quiero algo más ligero, preparo una ensalada bien simple de lechuga, tomate cherry y pepino con un aliño de limón y aceite de oliva. El contraste entre lo caliente del pollo y lo fresco de la ensalada es una maravilla. A veces le añado un puñado de aceitunas negras o trocitos de queso feta para darle un toque griego que casa perfecto con las hierbas.

Verduras al vapor: sencillas pero sabrosas

Para los días que busco algo rápido y saludable, unas zanahorias y brócoli al vapor son mi elección. El truco está en no cocerlos demasiado – que queden al dente. Luego los salteo un minuto en la sartén con un chorrito del jugo que suelta el pollo y unas hierbas frescas. ¡Quedan tan buenos que hasta los niños se los comen!

Arroz con hierbas: para chuparse los dedos

Cuando tengo invitados, me gusta preparar un arroz blanco sencillo pero le echo las mismas hierbas que usé para el pollo (romero y tomillo) mientras se cocina. El aroma que sale es increíble. Si quieres darle un toque especial, añade un poco de ralladura de limón al servir. ¡Te aseguro que repetirán!

Pan crujiente: para no perder ni una gota

Mi debilidad: un buen pan rústico tostado para mojar en los jugos que quedan en la bandeja. Esos sabores concentrados de limón, ajo y hierbas son tan buenos que da pena dejarlos ahí. Si quieres impresionar, unta el pan con un poco de la mezcla de hierbas antes de tostarlo. ¡Te vas a chupar los dedos!

Lo mejor de todo es que estas guarniciones son súper versátiles. Puedes mezclarlas y combinarlas según tu estado de ánimo o lo que tengas en la nevera. Lo importante es que disfrutes el proceso y, sobre todo, ¡el resultado! Después de todo, un buen pollo al horno con limón y hierbas merece compañía a la altura.

Cómo almacenar y recalentar pollo al horno con limón y hierbas

¡Que no se desperdicie ni una miga de este pollo tan rico! Si por algún milagro te sobra (en mi casa es raro), aquí te cuento mis trucos para guardarlo y recalentarlo sin perder ese sabor increíble. Porque seamos honestos: el pollo recalentado puede ser un festín o un desastre, y yo quiero que el tuyo quede como recién hecho.

Guardando las sobras como un profesional

Primera regla: ¡nunca lo dejes fuera más de 2 horas! Apenas termines de comer, separa la carne de los huesos (la piel crujiente es mejor comerla enseguida) y guárdala en un recipiente hermético. Si es de vidrio, mejor, porque no absorbe olores. Yo lo corto en porciones antes de guardarlo – así solo recaliento lo que voy a comer.

En la nevera aguanta perfectamente 3 días, y si quieres guardarlo más tiempo, al congelador en bolsas para congelar, quitando todo el aire posible. Ah, ¡no olvides ponerle una etiqueta con la fecha! Por experiencia te digo que en una semana ya no recuerdas qué es eso marrón del congelador.

Recalentando sin perder la magia

Aquí viene lo importante. Para mí hay dos métodos que funcionan:

En horno: Precalienta a 180°C. Pon el pollo en una bandeja con un chorrito de caldo o agua, cúbrelo ligeramente con papel aluminio (para que no se seque) y dale unos 15-20 minutos. Si quieres recuperar algo de lo crujiente, quita el papel los últimos 5 minutos. ¡Queda como nuevo!

En sartén: Mi método rápido favorito. Un poquito de aceite en una sartén a fuego medio, echas el pollo y le das vueltas hasta que se caliente bien. Si ves que se seca, añade unas gotas de agua y tápalo un minuto. El truco está en no pasarse de fuego para que no quede chicle.

Lo que NUNCA debes hacer

Por experiencia dolorosa, te digo: no lo metas al microondas a máxima potencia sin más. Sé que es tentador, pero queda reseco y con textura de suela. Si no tienes otra opción, usa potencia media y cúbrelo con papel húmedo, dándole vueltas cada minuto.

Tampoco lo recalentéis más de una vez. Y por nada del mundo lo dejes fuera de la nevera toda la noche pensando «luego lo guardo». ¡Eso es jugar a la ruleta rusa con tu estómago!

Ideas para reinventar las sobras

Si te aburre comer lo mismo, aquí tienes mis trucos para darle nueva vida:

  • Desmenúzalo sobre una ensalada César casera.
  • Haz tacos con tortillas calientes, aguacate y salsa.
  • Úsalo para un sándwich tostado con pesto y tomate.
  • Mezclalo con pasta integral, espinacas y un chorrito de limón.

Lo más importante es disfrutar cada bocado, ¡hasta el último! Porque un pollo así de bueno se merece que lo aprovechemos al máximo. Ahora dime, ¿cuál es tu método favorito para recalentar? ¿O es que nunca te sobra? ¡Ja!

Información nutricional del pollo al horno con limón y hierbas

¡No te preocupes, este pollo no solo es delicioso sino que también es bastante saludable! Pero antes de que te cuente los números, déjame decirte algo importante: estos valores son aproximados y pueden variar dependiendo de los ingredientes que uses y de las marcas. Cada cocina es un mundo, ¿verdad?

Ahora sí, vamos con los datos nutricionales por porción (que sería aproximadamente 1/4 del pollo):

  • Calorías: 350 kcal – Perfecto para una cena completa sin remordimientos
  • Proteínas: 40g – ¡El pollo es una excelente fuente de proteína magra!
  • Grasas: 18g (de las cuales solo 4g son saturadas) – Gracias al aceite de oliva y a la piel del pollo
  • Carbohidratos: 5g – Muy bajo, ideal si estás cuidando los hidratos
  • Fibra: 1g – Las hierbas y el limón aportan su granito de arena
  • Azúcares: 1g – Naturales del limón

¿Sabes qué más? Este pollo también te aporta vitaminas y minerales importantes:

  • Vitamina A: 200 UI – Bueno para la vista y el sistema inmunológico
  • Vitamina C: 30mg – ¡El limón hace su magia!
  • Calcio: 50mg – Para unos huesos fuertes
  • Hierro: 2mg – Importante para la energía
  • Potasio: 450mg – Ayuda a regular la presión arterial

Un consejito: si quieres reducir un poco las calorías, puedes quitarle la piel al pollo antes de comerlo (aunque yo prefiero disfrutarla, ¡es lo más rico!). Y si estás siguiendo una dieta baja en sodio, puedes reducir la sal a la mitad sin problema – las hierbas y el limón le darán suficiente sabor.

Lo mejor de todo es que al ser tan rico en proteínas y bajo en carbohidratos, este plato te deja satisfecho por más tiempo. ¡Perfecto para esos días en que necesitas energía sin sentirte pesado!

Recuerda: estos valores son estimados basados en los ingredientes que usé yo. Si cambias algo (como añadir más aceite o usar muslos en lugar de pechuga), los números pueden variar. Pero vamos, que lo importante es disfrutarlo ¡y que te quede tan rico como a mí!

Preguntas frecuentes sobre el pollo al horno con limón y hierbas

¡Seguro que tienes mil dudas antes de lanzarte a preparar este pollo! A mí me pasó lo mismo la primera vez. Por eso he recopilado aquí las preguntas que más me hacen mis amigos (y las que yo misma tuve). Así podrás cocinar con toda la confianza del mundo. ¡Vamos a resolverlas!

¿Puedo usar hierbas secas en lugar de frescas?

¡Claro que sí! Aunque te recomiendo las frescas por su aroma intenso, entiendo que no siempre las tenemos a mano. Si usas secas, reduce la cantidad a la mitad (media cucharada en lugar de una entera). Y un truquito: machácalas entre tus dedos antes de mezclarlas para liberar sus aceites esenciales ¡El aroma mejora un montón!

¿Cómo sé exactamente cuando el pollo está listo?

¡Buena pregunta! El tiempo es orientativo porque depende de tu horno. El método infalible es pinchar la parte más gruesa del muslo con un cuchillo afilado: si los jugos salen transparentes (no rosados), está listo. Si tienes termómetro de cocina, busca los 75°C en el centro. Y ojo, ¡nunca cortes el pollo para comprobar! Así solo pierdes jugos preciosos.

¿Funciona igual con trozos de pollo que con pollo entero?

¡Por supuesto! Muslos con hueso y piel son mi alternativa favorita. Solo recuerda ajustar el tiempo: unos 30-35 minutos suelen bastar. Si usas pechugas, déjalas con piel para que no se sequen y ponlas más juntas en la bandeja. Una ventaja: los trozos se marinan más rápido ¡A veces en media hora ya tienen suficiente sabor!

¿Se puede hacer sin aceite de oliva?

Mmm… técnicamente sí, pero no sería lo mismo. El aceite ayuda a que las hierbas se adhieran y la piel quede dorada. Si no tienes, puedes usar mantequilla clarificada (pero nada de margarina, ¡por favor!). En emergencia, un chorrito de caldo de pollo mantendrá la humedad aunque la piel no quede tan crujiente.

¿Por.EntityFramework(System.Type).MakeArrayType() qué unobtrusive fileld importante dejar reposar el pollo antes de cortarlo?

¡Esta es crucial! Esos 10 minutos de reposo permiten que los jugos se redistribuyan por toda la carne. Si lo cortas enseguida, todos esos líquidos deliciosos se escaparían… ¡y terminarías con un pollo seco! Además, está más caliente de lo que parece y así evitas quemarte los dedos. La paciencia tiene su recompensa, créeme.

¿Puedo prepararlo con anticipación?

¡Sí, y queda genial! Puedes marinar el pollo hasta 24 horas antes (en la nevera, por supuesto). De hecho, el sabor mejora. Si lo dejas toda la noche, cubre bien el recipiente y dale una vuelta a mitad del tiempo. Eso sí: sácalo 30 minutos antes de hornear para que pierda el frío. ¡Así se cocina uniformemente!

¿Qué hago si la piel no queda crujiente?

¡No te rindas! Asegúrate de que el pollo esté bien seco antes de sazonarlo. Si ves que falta crunch, los últimos 5-10 minutos sube la temperatura del horno a máxima o activa el grill (vigilando que no se queme). Otra opción es separar un poco la piel de la carne al prepararlo, así el aire caliente circula mejor.

¿Se puede congelar después de cocinado?

Sí, pero con cuidado. Deja que se enfríe completamente, guarda la carne (sin huesos) en recipientes herméticos y congela hasta por un mes. Al descongelar, hazlo en la nevera la noche anterior y recalienta como te expliqué antes. La piel no quedará igual, pero la carne conservará gran parte de su sabor.

¿Ves? No hay preguntas tontas cuando se trata de cocinar. Si aún tienes dudas, escríbeme. ¡Estoy aquí para ayudarte a que tu pollo al horno con limón y hierbas quede espectacular! Después de tantos años haciéndolo, ¡casi podría escribirlo con los ojos cerrados!

Pollo al horno con limón y hierbas servido en plato blanco con rodajas de limón y ramitas de romero

Pollo al horno con limón y hierbas con piel dorada y rodajas de limón encima en un plato blanco

Pollo al horno con limón y hierbas

Un clásico pollo al horno jugoso y aromático, con el toque cítrico del limón y el aroma de hierbas frescas.
Tiempo de preparación 15 minutos
Tiempo de cocción 45 minutos
Tiempo Total 1 hora
Raciones: 4 personas
Plato: Cena
Cocina: Mediterránea
Calorías: 350

Ingredientes
  

Para el pollo
  • 1 pollo entero (aproximadamente 1.5 kg)
  • 2 limones uno en rodajas y otro para el jugo
  • 3 cucharadas aceite de oliva
  • 4 dientes ajo picados
  • 1 cucharada romero fresco picado
  • 1 cucharada tomillo fresco picado
  • 1 cucharadita sal
  • 1/2 cucharadita pimienta negra molida

Equipo

  • horno
  • bandeja para hornear
  • Tazón mediano

Method
 

  1. Precalienta el horno a 200°C (400°F).
  2. Lava el pollo y sécalo bien con papel absorbente. Colócalo en una bandeja para hornear.
  3. En un tazón, mezcla el aceite de oliva, el jugo de limón, el ajo, el romero, el tomillo, la sal y la pimienta.
  4. Unta esta mezcla sobre el pollo, asegurándote de cubrirlo por completo, incluso debajo de la piel.
  5. Coloca las rodajas de limón alrededor y dentro del pollo.
  6. Hornea durante 45 minutos o hasta que la piel esté dorada y el jugo salga claro al pinchar la parte más gruesa del muslo.
  7. Deja reposar el pollo durante 10 minutos antes de cortar y servir.

Notas

Puedes acompañar este pollo con papas asadas o una ensalada fresca. Si prefieres un sabor más intenso, deja marinar el pollo con la mezcla de hierbas durante una hora antes de hornear.

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